21.09.2017 PWT CANCELLED FOR MEXICO SEPTEMBER 19 EARTHQUAKE

The earthquake happened just six hours after the  commemorations of 1985 Mexico earthquake. We recommand the article published in Spanish language by El Semanario by Manuel Ramiro Hernández

Los temblores del 19 de septiembre, similitudes y diferencias

« Este recién pasado 19 de septiembre, poco después de un simulacro que además de recordar, conmemoraba el sucedido en 1985, sentimos en la Ciudad de México un sismo que desde el principio supusimos como de enormes consecuencias. El que crea en ellas podría pensar que es toda una casualidad, 32 años y seis horas después, un tremendo sismo abate al entonces Distrito Federal ahora la Ciudad de México.

En 1985 el fenómeno se inició en la Costa del Pacífico a unos 600 km de la Ciudad, el reciente partió de muy cerca en los límites de Puebla y Morelos, lo que por cierto hizo que, aunque ahora contamos con una alarma sísmica, ésta sonó ya iniciado el movimiento con lo que prácticamente nadie pudo tomar precauciones. Al final del día 14 había sucedido un sismo también enorme que se inició en la costa del Pacífico y que, aunque se sintió en nuestra ciudad no causó grandes daños, sin embargo, sí fueron catastróficos en las costas de Oaxaca y Chiapas en donde devastó a muchas poblaciones con muchos fallecimientos y grandes daños materiales. Todas las ayudas se habían volcado hacia las zonas abatidas. Y súbitamente, como siempre, aconteció el nuevo 19 de septiembre. Una enorme diferencia es que ahora los daños no se restringieron a la capital del país, incluyeron a poblaciones del estado de Puebla y de Morelos, donde causaron grandes destrozos y fallecimientos. Poblaciones como Jojutla en Morelos tuvieron varias edificaciones destruidas y defunciones, y el Centro Histórico de Puebla sufrió también muchas pérdidas humanas así como daños físicos. En la Ciudad de México rápidamente se supo que diversas edificaciones se habían derrumbado, y digo rápidamente porque a diferencia de 1985, las comunicaciones se mantuvieron funcionando aunque no intactas, sin embargo, poco tiempo después se restablecieron de manera total. Debemos recordar que en 1985, la comunicación telefónica se perdió totalmente lo que fue motivo de grandes angustias y problemas.

Si en 1985 el temblor se originó en la Costa del Pacífico a unos 600 km de la Ciudad de México, ahora, en 2017, surgió muy cerca en los límites de Puebla y Morelos a poco más de 100 km. Parece ser que la medición en la escala de Richter se hace en el lugar de origen y aunque en 1985 fue de alrededor de 8, mucho tiempo hubo discusión en sí fue de 7.9 o 8.1, el sismo viajó más de 600 km antes de llegar a la vieja Tenochtitlán, ahora fue de 7.1 pero sólo viajó poco más de 100 km para llegar, destrozando en su trayecto a poblaciones de Morelos, Puebla, Estado de México y Guerrero, aunque en estos dos últimos de mucho menor magnitud. Tan rápido llegó que la alarma sísmica nos alertó ya que el movimiento se había iniciado. Comparar la magnitud no es sencillo.

La respuesta al sismo fue muy similar por parte de la sociedad civil, en ambos casos rápidamente se volcó a auxiliar a los lastimados por el temblor, ahora con las cadenas de comunicación y seguramente por una mayor conciencia y educación cívica, la ayuda resultó mucho más ordenada y eficiente. La respuesta gubernamental, estatal, sí que fue muy diferente en 2017; a los pocos minutos de lo sucedido, el Presidente de la República y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México ya habían aparecido y estaban encabezando la respuesta, lo que hizo que los resultados fueran mejores. En 1985, Ramón Aguirre, Jefe del Departamento del Distrito Federal, tardó muchas horas en hacerse presente y aún más tardó Miguel de la Madrid, Presidente de la República. Hay que hacer notar que en ambos casos la respuesta de los cuerpos de emergencia, del ejército y la policía fue en ambos desastres rápida.

Las consecuencias fueron diferentes en magnitud, en 1985 la cifra oficial de muertos fue de más de 10,000 aunque nunca se llegó a precisar adecuadamente, el imaginario popular e informativo llegó a establecerlos de 3,000 a 30,000. El manejo en general de la situación fue desordenado y en momentos caótico, duró muchas semanas y posiblemente años, porque los aspectos financieros aún tienen colas no resueltas. El sismo reciente ocasionó 366 defunciones, 225 en la Ciudad de México, cifra bien determinada y que no ha recibido apelaciones; fue gestionado de manera mucho más ordenada, después de los mementos iniciales, diferentes organizaciones gubernamentales tomaron el comando y usando sus recursos, los muy valiosos de la población civil y los de la ayuda extranjera, quienes hicieron las labores de manera eficaz y eficiente. De las muchas edificaciones que se derrumbaron o sufrieron daños en 2017, la cifra no ha sido aclarada precisamente, pero aguantaron el primer jalón y no ocasionaron lesiones a sus habitantes, situación que hay que apreciar en sus debidos términos.

En 1985 el número de edificaciones derrumbadas fue muchísimo mayor, pero nunca fue precisamente determinado, y ahora precisamente hemos visto que no fueron debidamente atendidos o solucionados. En algunos de los edificios derrumbados o dañados en 2017 podemos apreciar la marca de la corrupción al no atender las especificaciones de las construcciones valiéndose de triquiñuelas y fraudes, en las que como siempre, parece ser, fueron partícipes autoridades y particulares. Pero en 1985 vimos situaciones aun más graves, en mi opinión espeluznantes, como la del Hospital Juárez que, poco tiempo antes había sido inaugurado como ejemplo de los cambios hospitalarios que en México debían suceder, se derrumbó como castillo de naipes y pronto se hicieron evidentes las faltas a los reglamentos de construcción, los constructores y funcionarios fueron identificados, pero hasta donde recuerdo no sancionados. Por cierto, la recuperación de los sobrevivientes y fallecidos del Hospital Juárez duró muchos días y nunca se estableció puntualmente su número, fue sumamente dramática la noticia del fallecimiento de profesores y médicos residentes que estaban en clases al momento del sismo, ¡los médicos siempre empezando tan temprano!, y con los que varios días se tuvo comunicación, hasta que fallecieron.

En 2017 dos semanas después se dio por terminado el rescate de víctimas, se estableció el número de edificaciones derrumbadas, y se está a punto de determinar los daños en las que no cayeron incluso con una clasificación que o permitirá habitarlos mientras se corrigen, o bien, desalojarlos mientras se hace, o incluso tirarlos porque el daño es muy grande. En unos cuantos días la planeación de la ayuda financiera, ahora en 2017, ya estaba en marcha, en Oaxaca y Chiapas, con el temblor anterior; mientras que en la Ciudad de México se han iniciado ayudas preliminares y están en marcha planes financieros para los damnificados. En 1985 tardaron una eternidad y no estoy seguro si se han concluido.

La respuesta ante el gobierno en 1985 fue muy crítica y tuvo consecuencias determinantes. En 1988 tuvimos la primera elección con resultados cuestionados, en los tiempos modernos, y han surgidos cambios muy notables. Ahora aunque la respuesta ha sido diferente, cuando menos es rápida y comprometida; la apreciación de la sociedad en la redes sociales y la prensa no ha sido la mejor, se han cuestionado infinidad de situaciones tanto para el Gobierno Federal como para los locales, Ciudad de México, Morelos, para Puebla y Estado de México en menor magnitud. Ante una situación electoral más cercana que en 1985, es muy posible que todo esto tenga consecuencias.

Los dos sismos del 19 de septiembre han sacudido y sacuden a México, no sólo desde el punto de vista físico sino muy probablemente también político y sociocultural; con consecuencias de las que deberemos estar pendientes.

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